Parque Leonardo Pereyra año 2010
Publicado 05/02/2009


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SU HISTORIA
 

La etapa fundacional del Parque Leonardo Pereyra
Por María Rosa Gamondès [responsable, además, de los datos históricos del sitio]

El Parque Leonardo Pereyra lleva ese nombre en honor a quien donara las tierras  para su creación, Leonardo Pereyra, quien hizo más que eso, soñó con un espacio verde que diera marco a la iglesia que, también él, construiría. Murió en 1897, antes de ver concretada la obra; su familia la llevó adelante en su memoria.

Así, en 1904 sus herederos donaron a la Municipalidad cuatro manzanas para la formación de un parque que, se proyectaba, estuviese a la izquierda de la iglesia del Sagrado Corazón (si uno se emplaza frente a la misma).

     
     
     
     

También en 1904 comenzó a construirse el imponente edificio de la entonces llamada “Iglesia de Pereyra” (en rigor: del Sagrado Corazón de Jesús de Betharram), hoy basílica, su construcción finalizó en 1907 y fue consagrada en 1908.

En ese mismo año (1908) Carlos Thays1 trazó los grandes lineamientos del parque que definieron su forma general y localización. Diseñó un espacio verde que debería actuar como marco de la basílica y del conjunto de construcciones religiosas que la acompaña y una entrada (que se conserva pavimentada con adoquines, como lo estaba el resto de la avenida) que se adentraría en el parque central actuando como ingreso de honor al patio de la iglesia. Esto permitió a los coches, por muchos años y en los eventos importantes, realizar un trayecto extenso que facilitaba el acceso al templo y, con su amplitud, daba importancia a la entrada. Todo esto se concretó en los hechos y el parque tiene la impronta inconfundible de Carlos Thays.  

     
     

     
     

Este paisajista francés llegó a nuestro país a los cuarenta años ya con un nombre consagrado, en él formó su familia. Dijo de la actividad que desplegó entre nosotros “no me dí reposo” y de nuestro país “Repitan que amo esta tierra. Por generosa. Por grande. Porque siempre da más de lo que pide”.

En 1918 a los fines de concretar el muy logrado diseño de Thays, la Municipalidad propone a los descendientes de Leonardo Pereyra una permuta2 en relación a los terrenos cedidos anteriormente para el parque, esto a los fines de lograr ese marco verde para las construcciones religiosas pensado diez años antes por el paisajista francés. Los descendientes acceden al pedido y verifican la permuta que luego dará motivo a un largo litigio por obras de pavimentación.

     
     
     
     

El parque inaugurado en 1920 [ver página con invitación a su inauguración] tiene la impronta inconfundible de Thays y, si bien su diseño original sufrió modificaciones, conserva su espíritu e, incluso, lo potencia. Así, este parque establecido sobre tierras bajas e inundables que fueron rellenadas con tierras extraídas de la construcción del subterráneo de la línea “A” contó, desde siempre, con un lago que funciona a la manera de un espejo reproduciendo la imagen de la hoy basílica. El mismo tuvo, en su origen, dimensiones más amplias que las actuales.

Como vemos, conjunto religioso y parque fueron concebidos como un todo. Se trataba de un parque que daba marco a la iglesia, que la abrazaba con su verdor, sus líneas curvas destacaban la cercanía con la naturaleza. Era un espacio para la recreación, sí, pero básicamente, un parque para la contemplación. El proyecto que se verificó en 1920 conservó el espíritu del de Thays porque su sobriedad, su llaneza y su apertura hacia el templo colocaban en un primer plano la construcción religiosa.

     
     
     
     

Con el tiempo, la municipalidad realizó una acción que iba en contra de lo que ella misma había argumentado ante la familia Pereyra Iraola al momento de proponerle la permuta para llevar adelante el plan de Thays. Así, transformó la plazoleta que queda a la derecha del conjunto religioso (si se enfrenta el mismo) en lo que hoy es el polideportivo Pereyra.

     
     
     
     

Citamos este hecho porque fue la primera trasgresión del proyecto original, el primer avance del cemento sobre el verde3. Un verde, que se hace cada vez más indispensable. La historia del parque continúa entrelazándose con la del barrio y la acción de muchos vecinos que dedicaron su tiempo libre a su bienestar pero, por el momento, dejaremos en este punto esta brevísima reseña.

Quiero expresar aquí mi respeto y admiración por todos aquellos que hace cien años supieron proyectar con grandeza y en términos de largo plazo. Eran esas épocas de amplias miras.

Así pensaban en nosotros, los habitantes de la Buenos Aires de hoy, nuestros funcionarios en el mismo momento en que Leonardo Pereyra imaginaba este parque y esta iglesia

“Esta cuestión de los parques públicos, verdaderos aparatos respiratorios, tan necesarios a las grandes agrupaciones urbanas como los pulmones al cuerpo humano, debe preocuparnos en la actualidad bajo el punto de vista de la higiene, si no por las necesidades del presente, por las de un futuro no lejano.
El sistema primitivo nuestro de la edificación extensiva, caracterizado por la construcción de casas a la andaluza con patios, huertos y corrales, ha sido sustituido ya en una buena parte de la ciudad con la edificación intensiva, y no está distante el día en que sus moradores buscarán en las plazas y en los jardines públicos el desahogo que no les proporcionarán las estrechas habitaciones.
Debemos ser previsores, pues, y aumentar o ensanchar desde ahora, fundados en consideraciones de higiene pública, más que inspirados en móviles de ornato o de embellecimiento, las plazas y parques existentes, apéndices de las modernas viviendas, indispensables por el aire, la luz y el espacio que ofrecen”4


[Texto para difusión general. No de corte académico]

1 Carlos Thays ganó por concurso el cargo de Director de Paseos, el que desempeZó entre 1891 y 1914. Es el autor de los diseZos del parque de Palermo, la Plaza de Mayo, el Jardín Botánico y la Plaza del Congreso. 

2“[…] dio lugar una modificación propuesta por la Intendencia a los herederos de Pereyra, con el fin de que el parque proyectado […] según la donación de 1904, se cambiara de ubicación, para que en vez de constituir una plaza situada al sur de la iglesia y el colegio del Sagrado Corazón, el parque rodease el frente de dicha iglesia, ocupando siempre cuatro manzanas, pero distribuidas  de forma más artística […]  La permuta fue admitida por los señores Pereyra […]”

3 Cabe mencionar  que el hecho de que la plazoleta en cuestión se convirtiese en un polideportivo, no sólo disminuyó  la cantidad de metros cuadrados de verde por habitante de la Ciudad de Buenos Aires sino que implicó una restricción al acceso de un espacio destinado, al momento de su donación, a ser un “parque público”.


4
MUNICIPALIDAD DE LA CAPITAL. Memoria presentada al H. Concejo Deliberante por el Intendente Municipal Dr. Francisco Alcobendas. Año 1896. Buenos Aires, Imprenta Mariano Moreno, 1897.

     
     
 
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Parque Leonardo Pereyra - 2010